jueves 11 de agosto de 2011

Yo me dormí... ¿y qué?

Lima es una ciudad que te ofrece una variedad actividades para realizar y experiencias que vivir. Llevo cinco años viviendo en esta ciudad de cielo gris e inviernos resbalosos y hay algunas costumbres que he adoptado. Una de ellas, es de práctica común y colectiva (creo que también, contagiosa). Me refiero a la “cómoda” (es que a veces no lo es tanto) práctica de dormir en el bus (couster, micro, combi, etc.). Así es damas y caballeros, niños y niñas… esta señorita “refinada” que estudia en una universidad “pituca” concilia el sueño en los medios de transporte público. Dicho de otra manera más peruana: jateo rico en el microbio.

¿A quién no le ha pasado? El camino a casa es largo y tedioso. Además, eso de ver tantos edificios cansa un poco y al estar habituado a la misma ruta, el sueño se adueña de ti. Uno cree estar consciente del viaje y cuando menos te lo esperas ya estás en otro lado, tal vez soñando o simplemente sumergido en tus pensamientos mientras tienes los ojos cerrados. Pero no es que llegué (bajé) a la capital y ya se me pegó. No señito, de alguna manera, creo que me forcé a adquirir esta costumbre y luego fue evolucionando.

What? ¡Qué hablas!

Espérate pues, ahora te explico ¬¬

Adopté esta práctica porque odiaba las cumbias cortavenas. Estaban de moda las canciones que pedían melodiosamente o bien que te humilles por alguien o que alguien se humille por ti, SIIIIII, de esas que tanta gente ha bailado y cantado con el corazón en la mano (fácil tú que me lees, también has bailado y coreado alguna, se legal pes, no lo niegues). Bueno, como en ese entonces yo estaba sobrellevando una relación de pareja dolorosa, esas canciones me hacían sentir pésimo, me hacían pensar constantemente en los motivos de mi tristeza y me sentía emo. Así que como el chofer de la combi no iba a cambiar la estación ni a bajarle el volumen y yo no tenía mp3 disponible, no me quedaba más que soportar aquel ruido meneador y resignarme a sufrir con la Nueva Q…

¡NO! ¡NO LO IBA A SORPORTAR!... Y NO LO HICE.

Decidí cerrar los ojos e irme a mi lugar feliz (la más autista) y fue así que me quedé dormida en el bus. Poco a poco me fui acostumbrando y además, me hacía sentir que el viaje que realizaba era más corto. Dormir era mi escudo contra las cu-cu-cumbias cortavenas y radios de secretaria que me hacían sentir mal con sus canciones de amor no correspondido.

Poco a poco se me hizo costumbre. Ya no solo dormía para evitar las canciones feas, sino también, porque el camino se me hacía más corto, porque me sentía cansada, porque no quería pensar en nada, etc. Una buena alternativa ¿verdad?...

NOOOOOOO, no todo es color de rosa en esta ciudad gris y despiadada. Si quieres dormir en el bus, hazlo, pero obviamente tienes que saber cómo hacerlo.

Dormir en el bus implica, de todas formas, mantenerse atento y con el sueño ligero, porque si no, pueden acontecer hechos no deseados en el transcurso de tu día, o dicho en un lenguaje más peruano: te puede pasar huevada y media, como las siguientes:

Pagas de más:

Mayormente me doy cuenta de que ya he pagado y puedo dormir tranquila, pero me ha pasado que he estado somnolienta y el cobrador que pidió el pasaje. De hecho le pagué, me dio el boleto y me quedé súper dormida, al cabo de un rato el cobrador vuelve a pasar y me pide el pasaje de nuevo y como yo estoy con la conciencia ni en este mundo ni en el otro pues le volví a pagar… y al bajar me di cuenta y dije de forma muy educada “conchasumare le di más y encima no me dio mi vuelto, carajo!!”

Te sientes en la dimensión desconocida:

A veces cuando me he quedado dormida, despierto de rato en rato para ver donde estoy y calcular si puedo seguir soñando, pero hay veces donde al despertar no reconozco el lugar donde me encuentro y siento un frio que me recorre la espalda del miedo. Observo los edificios como loca y empiezo a sospechar que me quedé dormida y me pasé de donde me tenía que bajar. No puedo identificar nada de lo que veo por la ventana y ya me empiezo a imaginar en un lugar desolado, con caminos de tierra y todo oscuro, donde si tengo suerte solo me asalten y ya, es en ese momento donde el carro dobla y llega a una avenida conocida y te das cuenta de que aun falta para llegar a casa. En esos momentos me dan ganas de decirme “que imbécil…”

Pasas vergüenza… o la vas perdiendo:

Cuando duermes en el bus, hay muchas personas que te observan y bueno, como ni cuenta te das pues no hay problema… ¿o si lo hay? Una cosa vergonzosa que me ha pasado a sido colpearme la cabeza, ya sea con la ventana o con el asiento de adelante… es que pierdes el equilibrio. Además, LO MÁS ROCHOSO que me ha pasado es que una vez estaba demasiado cansada y… empecé a babear (ajjjj no jodas ¿en serio? / sí …on). Pero también he visto gente que se queda dormida con la boca abierta, muuuuy abierta, o que en el peor de los casos, empiezan a roncar con pana y elegancia. No soy quien para juzgarlos, fácil también me ha pasado y ni cuenta me he dado (ave María purísima por favor que no, ¡qué vergüenza!). Bueno, como ya lo mencioné, cuando estas dormido ni cuenta te das de quien rayos te está observando… o que rayos estás haciendo.

Te pierdes:

Cuando ya te quedas demasiado dormido y por haberte acostumbrado a los “5 minutos más” puedes llegar a quién sabe dónde. Es horrible, porque despiertas y ni siquiera sabes dónde estás y poco a poco el carro se va adentrando a calles oscuras y sin dueño, con pintas en las paredes y “agua” (esperemos que sea eso) en las veredas. Ahí es donde buscar bajarte en el espacio más seguro que veas. Si tienes plata pues… tomas un taxi (rezando que sea seguro) y si no tienes plata pues… ahí si entra la desesperación aguda. Lo sé, me ha pasado.

Te roban:

Esta es clásica y corta. Te quedas dormido, pierdes de vista tus cosas y cuando despiertas… pues ya no está tu celular o tu billetera o lo q sea de valor que tengas contigo. Mas piña. Por eso AMARRATE a su mochila o cartera.

Lima la gris me ha pegado varias costumbres y esta, es una de las “casi” cómodas. Dormir en el bus es un comportamiento algo reparador y es una práctica cotidiana entre la gente de esta ciudad. Sin embargo, lo que aún me sigue molestando (y me jode) es que aun no entiendo por qué cuando llego a casa con la idea de continuar el sueño en mi cama, este desaparece y me cuesta dormir.

9 me dicen algo ^^:

*Luna* dijo...

jajajaja ... genial post!
Me ha pasado, pero creo que solo una vez me quede dormida, de esas en la que lo ultimo que recuerdas son las calles de san borja y de pronto estas en magdalena.
Siempre con la clasica de "no te quedes dormido, cuenta los autos, juega con los dedos, pero pase lo que pase no te qued------------ zZzZzZ"
x)

Wesley Romero dijo...

Me ha pasado un par de lo que cuentas...Que asco...yo una vez fui con un pata en el bus, este se quedo dormido, cuando voltee a ver para despertarlo porque teniamos que bajar, vi que de su boca colgaba un hilito de baba...No lo desperté ahi, cuando estaba a punto de bajar le grité "oe weon ya llegamos"...que palta con eso...

Yo siempre que me voy en bus, al sentarme, me pongo mis audifonos, busco mi estacion y...a jatear...creo que duermo mas rico en el baño que en mi propia jato...

Saludos!

J O S H dijo...

nada mejor q leer un post de mi querida despistada para alegrar el dia =D

LUIS TORRES dijo...

jeje, pues si, recuerdo mis epocas de combis y universitarias, me e quedado dormido unas veces, otras mi ocoacional acompañante de lado, que una vez tubo la osadia de dormir en mi hombre duranto el trayecto, menos mal que una una linda y agraciada pasajera.

Y otra mala costumbre de los viajantes es cuando sueltan sus desagradables olores de baja espalda en combi llena. Eso no lo soportaba..

Y una vez doble 20 soles del tamaño de un boleto de micro, y al bajarme pense que realmente era mi boleto y lo bote al primer tacho de basura, di dos pasos y me dije "chucha la cage" me di media vuelta y cual reciclador de botellas meti mi mano a rebuscar mis preciados y unicos veite soles que tenia..


Saludos verte de nuevo pr aca, me diverti mucho.

chabelitaduran2009 dijo...

jajajajja me gusto mucho este post, en serio es muy cierto lo ke dices no soy del peru pero es igual en todas partes supongo!!!

zeven dijo...

jajaja! no me pasa, pero si me vacilo con los que duermen con la boca abierta y otros que se dan de cabezazos contra la luna.

Caƒeιnomana® dijo...

Yo vi alguna vez como una chica se balanceaba de su asiento al pasadizo, que equilibrio barbaro porque la flaca no se caía, yo la verdad que las pocas veces que me he dormido lo hago acurrucadita a un ladito, y sin golpearme contra la ventana.

Edilberto dijo...

buena, MixiFabi, me devolviste unos recuerdos. cuando estudiante, me pasaba algo parecido. pero no dormía, leia. si, me volví un loco lector en buses, combis, colectivos, donde quiera que subía, practicamente. inclusive, parado quería leer mi obrita de turno sldos :)

Anónimo dijo...

muy gracioso y realista, muy bonito blog, despistada enamorada :D !! éxitos , visitame si? http://ilusiondeunanoche.blogspot.com/